A lo largo de los años el control prenatal (CP) se ha
"medicalizado" y en muchas ocasiones se decide realizar mayor número de
procedimientos (por ejemplo análisis de laboratorio, ecografías, controles) con
iguales resultados. En esta guía se plantearán cuidados prenatales adecuados,
necesarios, y efectivos para la atención integral de la embarazada.
En octubre del 2003 el Instituto para la Excelencia Clínica
en el Reino Unido (NICE del inglés Nacional Institute for the Clinical Excellence)
publicó una guía para los controles adecuados de la embarazada de bajo riesgo
como guía para el Sistema Nacional de Salud Británico. Parte de las
recomendaciones y temas analizados en esta guía están basados en esa
publicación.
Aquellas recomendaciones marcadas con (*), están basadas en
la guía inglesa y adaptadas por los autores al contexto local en base a las
características epidemiológicas de nuestro medio.
Definición Control Prenatal
En Mexico más del 98% de los partos ocurren en
instituciones. Sin embargo la cobertura médica para el control prenatal aún es baja.
Para el subsector público se estima que el 78% de las embarazadas llegan al
parto con alguna consulta prenatal realizada, muchas de las cuales no reúnen
los requisitos aceptables en cuanto a su precocidad, cantidad, distribución,
integralidad y calidad. Sólo el 30% de los controles se inicia precozmente
durante el primer trimestre.
Existe amplia evidencia que el médico de atención primaria
adecuadamente entrenado realiza el CP y el parto de bajo riesgo con los mismos
resultados de calidad que los obstetras.
Si postulamos un beneficio en la atención del médico de
familia es que, al compartir con la paciente y su familia la historia de salud
de manera longitudinal, la intervención en prácticas preventivas está facilitada
y el grado de satisfacción de la paciente es mayor.
Pero... ¿Como definimos bajo riesgo? Se deben tener en
cuenta los antecedentes obstétricos de la paciente (abortos, partos
pretérminos, retardo de crecimiento intrauterino, embarazo ectópico) y los
personales (HTA, DBT, Insuficiencia renal crónica, Chagas, Toxoplasmosis,
Anemia, Infección Urinaria). En todas estas situaciones, si el médico de familia
es un profesional idóneo en el problema, podrá continuar el CP. De otra manera
deberá interconsultar con el obstetra y considerar un seguimiento conjunto.
En los problemas desarrollados en el embarazo: HTA
gestacional, DBT gestacional, infecciones adquiridas durante la gestación (Toxoplasmosis,
Chagas, Sífilis, VIH, Hepatitis B) dependerá de la experiencia del profesional
a cargo en elegir continuar seguimiento conjunto con el obstetra o
interconsultar a la paciente en forma oportuna.
Los siguientes factores de riesgo preconcepcionales no
modificables no deberían ser motivo de derivación, ya que las medidas a tomar
no difieren según la especialidad.
1. Edad menor a 17 o mayor a 40 años
2. Altura menor a 1,50 mts.
3. Peso menor a 45 Kg. o menor al 20 % de su peso teórico
4. Analfabetismo
5. Bajo nivel socioeconómico
6. Multiparidad (mayor a 4)
7. Periodo intergenésico menor a 12 meses
La mayoría de los embarazos son de bajo riesgo y una buena relación
médico paciente promueve una mayor adherencia a las intervenciones médicas,
prácticas preventivas, consejería, pautas de alarma y reaseguros en salud.
No hay una recomendación absoluta para que el médico de
atención primaria derive a la paciente al obstetra. La decisión del médico de
familia deberá basarse en su experiencia y habilidad y en una adecuada
valoración de los factores de riesgo presentes.
Frecuencia de los controles prenatales
Los cuidados prenatales son el conjunto de acciones
realizadas
durante el embarazo. Estos deben ser precoces, - el ideal es
que el primer control sea alrededor de la semana 12 de gestación y periódicos,
aunque la periodicidad del mismo es discutida.
Clásicamente se recomienda un control mensual hasta la
semana 32, uno cada 15 días hasta la semana 38 y luego uno semanal hasta la
semana 41, en la cual, si el parto no sucedió, se evaluará la derivación a la
paciente para su internación. El número de controles puede variar entre 6 a 8,
aunque esto se evaluará de acuerdo a las posibilidades asistenciales y al
riesgo de la paciente.
Trabajos recientes indican que un menor número de consultas
no pone en riesgo el embarazo, pero tal vez sí la satisfacción de la paciente.
Durante el embarazo se debe controlar:
- El desarrollo y vitalidad del bebé (monitoreo de
crecimiento con altura uterina (AU), Peso, Talla, Ecografía, Movimientos
fetales y Latidos)
- Algunos requerimientos maternos que pueden aumentar
(quimioprofilaxis, hierro, Ácido Fólico)
- Ciertas patologías se pueden presentar con mayor
frecuencia (Anemia, HTA, DBT, Infección Urinaria)
- Ciertas patologías que se transmiten de madre a hijo
(Tétanos, Sífilis, Hepatitis B, Chagas, HIV, Toxoplasmosis, Enfermedad Rh, Rubéola)
Además de acompañar durante todo el proceso (Consejería), no
olvidar que los controles prenatales ofrecen una oportunidad de contacto con el
sistema de salud y en muchos casos debe aprovecharse para realizar intervenciones
preventivas como p. ej. PAP y examen odontológico.
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